Portada » Ganadería, ¿extensiva o intensiva? Conoce las diferencias

Ganadería, ¿extensiva o intensiva? Conoce las diferencias

por administrador
ganadería ecológica

Seguro que tú, como consumidor/consumidora, estás más que familiarizado con los conceptos que acompañan los diferentes productos que te encuentras en los lineales de los supermercados. Pero ¿los conoces todos? ¿eres capaz de diferenciar todos estos conceptos?

A ver… prueba. ¿Habéis oído hablar alguna vez de productos que derivan de ganadería extensiva? ¿ganadería extensiva o intensiva? Antes de adentrarnos en los beneficios de una u otra, vamos a explicar los conceptos para que queden claros.

La ganadería extensiva es un sistema de cría y gestión en el que se intenta compatibilizar la producción con la sostenibilidad del territorio en terrenos de gran extensión donde los animales se alimentan de los propios recursos del medio mediante pastoreo permanente. Debido a su naturaleza, favorece la biodiversidad y el equilibrio del medio natural, fija la población en el medio rural y ofrece productos de alto valor añadido. La ganadería extensiva tiene beneficios para la salud, mitiga el cambio climático, asegura el bienestar animal, fija la población rural, tiene menor repercusión ambiental, mantiene los ecosistemas, previene incendios y favorece la biodiversidad.

La intensiva es, al contrario que la anterior, un sistema que se basa, como las demás industrias, en la intensificación de los factores de producción. La ganadería consiste en la industrialización de la explotación ganadera. Para logrando, el ganado se halla estabulado, bajo unas condiciones creadas de forma artificial, con la finalidad de aumentar la producción de carne y otros derivados animales como huevos, leche, lana, etc. en un tiempo reducido. Este sistema produce casi el 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Y la ganadería ecológica, ¿qué sistema de cría y gestión utiliza?

La ganadería ecológica da un paso más. Además de utilizar el sistema de ganadería extensiva evita el uso de productos químicos durante todo el proceso productivo, conserva el medio ambiente y el entorno natural y mantiene las condiciones necesarias para el desarrollo vital adecuado de los animales. Asimismo, contribuye a reducir la carga de combustible en nuestros montes, reduciendo el riesgo de propagación de los incendios forestales.

La gestión de la ganadería ecológica es íntegra. Además, la ganadería ecológica mantiene la dehesa que proporciona: protección al suelo, cobijo para los animales y vegetales, leña y corcho.

La ecológica es el paradigma del bienestar animal, no hay mejor identificación de bienestar animal para cualquier producto cárnico que portar la Eurohoja de producción ecológica. En ganadería ecológica los animales son criados solo con alimentos ecológicos, se respetan los tiempos de destete y de crianza, se emplea la prevención y un manejo higiénico adecuado. Cada vaca dispone de, al menos, 5.000 metros cuadrados de pastos para ella sola frente a los 5 o 6 metros de las ganaderías convencionales estabuladas.

Debemos defender el consumo moderado y saludable de carne, por supuesto que sea ecológica. Y mejor si está criada en extensivo en las mejores condiciones de bienestar animal, contribuyendo al mantenimiento de nuestros montes y dehesas y a la lucha contra el cambio climático y la prevención de incendios forestales.

Hay que apostar por la ganadería ecológica, un sector clave, que asegure el futuro de las próximas generaciones, mejore la calidad de vida y colabore en la conservación del medio ambiente.

“Los métodos de producción ecológicos desempeñan un papel social doble, aportando, por un lado, productos ecológicos a un mercado específico que responde a la demanda de los consumidores y, por otro, bienes públicos que contribuyen a la protección del medio ambiente, al bienestar animal y al desarrollo rural”, apunta Álvaro Barrera, presidente de Ecovalia.